Portada » Clara Figueroa
Desde que empecé a pensar en qué quería estudiar y a qué me quería dedicar, la psicología siempre estuvo presente. Me llamaba especialmente la atención comprender cómo pensamos, sentimos y nos relacionamos. Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una vocación y en una forma de acompañar a las personas en momentos importantes de sus vidas.
Cuando comencé este camino, tenía bastante claro que quería trabajar especialmente con niños y adolescentes. Siempre me ha encantado su manera de ver el mundo, su espontaneidad y todo lo que se puede descubrir y construir durante esas etapas. Sin embargo, cuando empecé a trabajar también con adultos, descubrí lo increíble que es acompañar a una persona en cualquier momento de su vida. Escuchar sus historias, entender lo que hay detrás de aquello que les preocupa y ver cómo, poco a poco, van encontrando sus propias herramientas hizo que me enamorara también de esta parte de la profesión.
Hoy me encanta trabajar con personas de todas las edades. Creo que cada etapa tiene sus propios retos, aprendizajes y formas de entender el mundo, y precisamente eso es lo que hace que cada proceso sea diferente.
Trabajo desde una visión integradora, adaptándome a cada persona, a sus necesidades y a su ritmo. Para mí, no hay una terapia igual para todos. Me gusta conocer a cada paciente, entender qué necesita y encontrar juntos la manera de que la terapia tenga sentido para él o para ella.
Y si hay algo que considero imprescindible, es la confianza. Quiero que la consulta sea un espacio seguro y cercano, donde puedas venir tal y como eres, hablar con libertad y sentirte cómodo/a. Me gusta crear un vínculo natural, en el que podamos conocernos poco a poco y en el que mis pacientes también puedan conocerme a mí, saber quién tienen delante y sentirse acompañados por una persona cercana y real.
Para mí, ser psicóloga no consiste únicamente en escuchar y ofrecer herramientas. También es estar en los momentos difíciles, acompañar, celebrar los pequeños avances y conocer a la persona que hay detrás de aquello que la trae a consulta. Para mí, una de las cosas más bonitas de esta profesión es precisamente esa conexión.
Cada persona que llega a consulta trae consigo una historia diferente, y poder acompañarla en su proceso, ver cómo empieza a entenderse mejor y descubrir poco a poco sus propias herramientas es, sin duda, una de las partes que más disfruto de mi profesión.
Si sientes que necesitas parar, entender qué te está pasando o simplemente encontrar un espacio para ti, quizá este sea un buen momento para empezar. Me encantará conocerte y, si tú quieres, acompañarte en ese camino.
¿Empezamos?
Estoy aquí para ti, para acompañarte y guiarte hacia tu bienestar emocional.